Mis errores financieros (2)

Hola a todos una semana más. Esta semana os cuento que he empezado a levantarme más temprano todas las mañanas y salir a correr. Me cuesta mucho salir de la cama por las mañanas, pero si quiero mejorar financieramente necesito empezar por las raíces que me llevaron a la situación en la que estaba hace un par de meses, y una de esas raíces es mi disciplina.

Bueno, hoy os voy a contar sobre el error que cometí y que la gran mayoría de las personas cometen a diario en el mundo, porque priorizamos cosas que, a la larga, se convierten en una lacra para nuestras finanzas: La compra de mi último coche.

En 2017 llevaba casi un año ya conduciendo un Renault Laguna del 1997 que necesitaba para ir a hacer las fotos de las bodas que me iban contratando.

File:1997 Renault Laguna RT 2.0 Front.jpg - Wikimedia Commons

Este coche era perfectamente útil. Era amplio, no tenía problemas de motor ni de transmisión, las ruedas eran prácticamente nuevas, el anterior dueño era un compañero de trabajo de mi madre, y el anterior dueño del coche era un señor mayor que no le había dado prácticamente nada de uso, por lo que el coche estaba en muy buen estado. Era gasolina y gastaba más de lo que a mí me gustaba, pero el coche estaba ya pagado. Fueron 1000€ los que pagué por él (con la ayuda de un préstamo personal de un gran amigo al que pagué en pocos meses después) y los únicos gastos que me generaba eran la gasolina y el seguro: gastos muy fáciles de anticiparme a ellos y/o reducirlos.

Pero claro, yo era supervisor en Starbucks y con las horas extras estaba ganando buen sueldo viviendo en casa de mis padres, así que salí a buscar un coche más nuevo, que consuma menos combustible y se amolde a mis necesidades de dar una imagen de tener lo que no tengo. Obviamente que esto no lo pensaba así en aquel momento, pero ¡anda que no me habría ido mejor si lo hubiese visto así!

Encontré un Ford Focus del 2012 a lo que yo creía que era un buen precio: 8600€. Mis nulas habilidades negociadoras y mi impaciencia me hicieron no reducir en nada ese precio y pedir al banco un préstamo de inmediato. Me dieron muy buenas condiciones en el préstamo, el cual pedí por valor de 9300€ para cubrir también el seguro del coche por un año (sí, pagaba muchísimo de seguro por no tener mucha experiencia conduciendo en España) y vendí el Laguna por 800€ a un amigo.

Y tal que así, en menos de 3 días ya tenía mi preciado coche. Comienza el desastre. Ahora pagaba mucho menos de gasolina, no recuerdo cifras exactas pero era casi el 50% porque ahora tenía motor diesel, pero pagaba 160€ de préstamo que antes no pagaba, así que, al final, pagaba mucho más que antes.

El argumento que utilicé para darle sentido a la compra es ¡falso! Quería ahorrar dinero en el combustible, pero al final gastaba más del doble porque ahora tenía que pagar el préstamo. ¿Véis el error ahora?

Lo utilicé dos años y medio y tuve que venderlo, porque me mudé a Australia en Febrero de 2020. En este momento, el coche tenía un desgaste hecho que no tenía anteriormente y yo no tenía dinero para arreglar todo antes de venderlo, así que sólo pude venderlo por 3500€ que no pude usar para pagar el préstamo, porque no tenía dinero para mi mudanza. Aceleramos a Mayo del mismo año, llevo casi dos meses encerrado en casa, sin poder trabajar, por culpa del Covid-19 como muchos otros, pero sí que gastaba en comida y facturas, así que ¡me quedé casi a 0 en la cuenta del banco!

En este momento no tengo dinero, no tengo coche y tengo una deuda de más de 6000€ en España. El error se hace cada día más aparente y, a día de hoy sé, gracias al libro “El millonario de la puerta de al lado“, que los millonarios no cometen estos errores de los que hablo. En el tema vehículos, un millonario promedio en los EEUU utiliza una Ford F150 de segunda mano, con dos años de antigüedad.

La conclusión que saco de esto es que los problemas y los errores en el ámbito de las finanzas que he tenido a lo largo de mi vida han sido simple y llanamente culpa de mi mala mentalidad con respecto al dinero y a mi baja autoestima y necesidad de ser aceptado por los demás.

Con esto concluyo estas publicaciones sobre mi pasado, a partir de la semana que viene vienen cositas nuevas que he ido aprendiendo y que he estado estudiando en estas últimas semanas.

Muchas gracias por leerme y ¡nos vemos la semana que viene!

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